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Deuda total del Tesoro de EE.UU.

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Correlación entre Deuda de EE.UU. y Bitcoin, S&P 500, Nasdaq, oro y petróleo

Para entenderlo rápido

Es el saldo de una tarjeta de crédito que nunca se cancela, solo se refinancia. Lo que importa no es el saldo en sí, sino si los intereses crecen más deprisa que los ingresos de quien la debe.

¿Qué es Deuda total del Tesoro de EE.UU.?

Todo lo que el Gobierno de Estados Unidos debe: bonos, letras y pagarés en circulación, sumados al céntimo. Incluye las dos mitades: la deuda en manos del público —inversores, bancos, bancos centrales extranjeros, la propia Reserva Federal— y la intragubernamental, que es lo que el Estado se debe a sí mismo, sobre todo a los fondos de la Seguridad Social. El Tesoro publica la cifra exacta cada día hábil.

Cómo se lee Deuda total del Tesoro de EE.UU.

Es una serie de nivel, no de flujo: sube casi siempre, así que lo informativo es la pendiente y no el número. El dato es diario pero no crece de forma continua: en el histórico reciente, cuatro de cada diez días la cifra baja respecto al día anterior, porque hay vencimientos que se amortizan y saldos que se rehacen. Y cuando hay techo de deuda el total deja de subir y se mueve de lado en una banda estrecha durante meses: el Tesoro sigue funcionando con medidas extraordinarias, pero no puede emitir deuda nueva neta.

Qué significa Deuda total del Tesoro de EE.UU. para el mercado

Importa por dos caminos. El primero es la emisión: cuanto más deba el Tesoro, más papel tiene que colocar, y cada subasta drena dinero del sistema privado hasta que el Gobierno lo gasta. El segundo son los intereses, que se pagan sobre el saldo entero: con la deuda creciendo y los tipos altos, la factura de intereses crece por partida doble y obliga a emitir todavía más. Para el mercado de bonos lo que cuenta es el ritmo comparado con lo que el mundo está dispuesto a absorber; cuando la oferta supera al apetito, el ajuste sale por el precio, es decir, por tipos largos más altos.

Por dónde pasa el dinero

La emisión de deuda es el momento en que el dinero cambia de sitio: sale de las cuentas de quien compra el bono y entra en la Cuenta General del Tesoro, donde queda retenido hasta que el Gobierno lo gaste. Ese tramo intermedio es el que aparece en el gráfico de la TGA. Cuando el gasto se ejecuta, el dinero vuelve al sistema privado. Comprar un bono del Tesoro no destruye dinero: lo aparca. El Tesoro no le pide a la Fed que imprima: son organismos distintos y la Fed tiene prohibido comprarle deuda directamente, solo puede hacerlo en el mercado secundario y a alguien que ya la tenía. El dinero de cada subasta sale de ahorro que ya existía: fondos de pensiones, bancos, aseguradoras, fondos monetarios y bancos centrales extranjeros. De ahí viene la confusión con el QE, donde sí hay dinero nuevo, pero creado después y para comprarle el bono al inversor, no al Tesoro. Y no toda la deuda es con terceros: una parte es el Estado debiéndose a sí mismo, sobre todo a los fondos de la Seguridad Social, que por ley invierten en bonos del Tesoro el excedente acumulado durante décadas. Ahí no hay acreedor externo, pero tampoco es ficticio: cuando esos fondos necesiten el dinero, el Tesoro tendrá que emitir deuda de verdad para dárselo.

Qué vigilar en Deuda total del Tesoro de EE.UU.

Compárala con la curva de tipos y con el bono a 30 años. Deuda creciendo con tipos largos subiendo es la combinación que encarece la refinanciación de todo lo que vence. Y vigila los tramos en que la cifra deja de subir: son techos de deuda, y cuando se levantan el Tesoro reconstruye su cuenta de golpe, lo que drena liquidez con mucha más fuerza que un mes normal.

Cada dólar de deuda nueva sale de las cuentas de quien la compra y entra en la del Tesoro.

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